El Neurofeedback (NF), también llamado retroalimentación electroencefalografía (EEG), es un tratamiento neurocomportamental destinado a la adquisición de autocontrol sobre determinados patrones de actividad cerebral y la aplicación de estas habilidades en las actividades de la vida cotidiana.

 El NF es una forma de biofeedback que utiliza la tecnología digital en tiempo real para medir la actividad eléctrica del cerebro y mostrar dicha información al paciente para que éste pueda percibir lo cambios en su estado cerebral y aprender a modificarlos, y es sobre todo utilizado para los Trastornos de Déficit de Atención (TDAH).

 El tratamiento con NF se basa en que el individuo es capaz de comprender su actividad cerebral y, además, puede aprender a manipular sus propias ondas cerebrales, por lo que estará capacitado para generalizar después este aprendizaje a otras áreas de su vida una vez finalizada su terapia.

 El NF se basa en la neuropsicología donde vemos que las neuronas transmiten la información a través de los llamados potenciales de acción (cambios en la polarización de la membrana). El conjunto de estos potenciales de acción se registra como ondas cerebrales y los equipos de neurofeedback transforman la señal EEG en información que la persona puede aprender, aportando refuerzos visuales y auditivos. 

A pesar de su complejidad, Neurofeedback es una técnica no-invasiva e inocua basada en el condicionamiento operante: el refuerzo sólo se produce cuando el entrenado emite la respuesta correcta. Además, ayuda al desarrollo de metaconciencia (capacidad de darse cuenta de la actividad mental al externalizarla), aporta sensación de control y ayuda a la autorregulación, entre otras.

 Aplicamos los electrodos no dolorosos directamente en el cuero cabelludo del paciente con el fin de registrar la actividad de las ondas cerebrales (éstas vienen dadas en hercios). Esta señal queda grabada en el ordenador y se interpretan los resultados extraídos. Al igual que los músculos, el cerebro, un órgano altamente adaptable, tiene capacidad de modificar su función a través de entrenamiento específico. Se colocan sensores en el cráneo que registran la frecuencia y amplitud de la señal eléctrica de cada zona del cerebro

 El tratamiento busca promover ciertas frecuencias y disminuir otras dependiendo de la zona cerebral y la onda que queremos modificar. Las frecuencias a las que nos dirigimos y las zonas craneales donde colocamos los electrodos son específicas e individualizadas que dependen de las dificultades que muestra el paciente y de lo que queremos trabajar.

 Para ello, mostramos al paciente en una pantalla una variedad de “videojuegos” y éste debe jugar utilizando su cerebro. Con el fin de conseguir el objetivo buscado en el videojuego, la actividad cerebral se modifica hacia una más óptima y más regulada. Las señales eléctricas se transforman en imágenes y sonidos. Generalmente el sonido y el movimiento se usan como refuerzos, de modo que cuando el individuo está presentando determinado tipo de onda en determinadas áreas, se activa el refuerzo, y este desaparece cuando la actividad cerebral local cambia a un estado no deseado. Cuanto más se va adaptando la función cerebral a los parámetros deseados, más rápidamente se mueve la pantalla, o se van ganando puntos de modo acumulativo.

Es un entrenamiento progresivo pues los juegos se ajustan de modo que el individuo empiece por un nivel de dificultad no excesivo, que se va modificando conforme la función cerebral mejora de acuerdo a los parámetros establecidos.

Este ejercicio simula el metabolismo y el flujo sanguíneo, refuerza la concentración dendrítica, además del funcionamiento de los neurotransmisores, cosa que explica la mejoría de las capacidades del paciente que ejecuta las tareas cognitivas con éxito.